El sofoco de los Alazanes y de su manager.

Visiblemente contrariado se vió ayer al manager del equipo de Granma Carlos Martí Santos. A pesar de su acostumbrada paciencia en la dirección del equipo se notó su contrariedad cuando a duras penas el equipo se vió alcanzado en el marcador por unos cocodrilos que no se amedrentaban y aprovechaban los deslices de un cuerpo de lanzadores que “no necesitaba refuerzos”.

No se puede por supuesto dejar pasar por alto lo que muchos consideran malas o mejor dicho inacertadas decisiones de Carlos Martí a la hora de pedir los últimos refuerzos y es que inobjetablemente tenemos que hablar de ello para comprender lo que estaba sucediendo en el juego de la noche de ayer. En el pedido de refuerzos el manager alazán solo vino a solicitar refuerzo de lanzador en la 3ra y última ronda pues según él lo que verdaderamente necesitaba era reforzar aún más la defensa, defensa que fue la mejor del campeonato regular. Y así buscando mejores refuerzos en defensa vimos en la noche de ayer como sentaba a Carlos Benítez (no sabemos aún el por qué) para dar paso a Marcos Fonseca, un joven que no acaba de establecer la amistad que requiere su guante, echando de esa manera casi por tierra la teoría de la defensa antes defendida. ¿Opciones…? Claro que tenía, podía por ejemplo pedir la entrada del que todos aclaman, Lázaro Cedeño y mover al utility Raúl González a segunda, o darle entrada a Osvaldo Abreu y realizar el mismo movimiento con Raúl. Y otro sería darle entrada a Milán y moviendo más sus jugadores de cuadros pedidos como refuerzos, pero bueno al final optó por lo que nadie esperaba.

En cuanto al pitcheo no vimos a un manager o entrenador de bateo acercarse al pitcher de turno para bajo la presión del juego decirle: “tira la la bola al centro, lo más difícil es dar jonrón y si lo dan el juego queda 12 a 8 con bases limpias”. Solo las palmaditas y la corredera se vino a ver cuando ya se escapaba una diferencia que muchos matanceros veían como imposible y otro tanto de Granma sonreía como desquite por el juego anterior. El “descontrol” por decirlo bonito estaba visible, claro está que hay que estar ahí, que nadie sabe la presión más que ellos pero ese es su juego, ese es el que se tiene que defender a corazón y pulmón.

Pero bueno al final el sofoco pasó y bajo presión, frío, hipertensión alta o baja, palidez, odio, amor, rabia y mucho más Granma se impuso por una mínima carrera. La serie viene a Bayamo empatada y ahora con dolores de cabeza a buscar lanzadores efectivos y de largo recorrido.

Por el otro bando no esperé para nada la noticia de que Industriales perdiera pues había dejado el juego muy favorable siete carreras por tres con unos azules entusiasmados y un público que se retiraba casi sin esperanzas. Se reafirma el dicho que la pelota se acaba después del out 27 y que antes no hay escrito nada.

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